Asómbrate con la Biblioteca de Ruth Baldwin

Por más de 40 años, Ruth Baldwin coleccionó libros infantiles de toda índole; ahora la Universidad de Florida ha digitalizado esa biblioteca para su acceso público.

libro tapa

Origen: Asómbrate con esta colección de más de 6 mil libros infantiles digitalizados y de consulta libre

Piedras de contar historias

En esta entrada recupero el artículo «8 formas de usar las piedras de contar historias y sus beneficios» de Clara de Tierra en las manos.

piedras de contar historias portada

8 formas de usar las piedras de contar historias y sus beneficios

Hacía muchísimo tiempo que quería pintar algunas piedras para explicarle historias al peque con ellas. Y es que me encantaaa narrar cuentos. Es increíble poder estar pendiente de las expresiones de los niños, añadir sonidos, gesticulaciones, sin estar mirando el papel y las letras. Poder ir cambiando la historia, improvisando…

Este verano mi amiga Lidia me contó que su madre, Pedramaris, pintaba unas piedras espectaculares… Y no lo dudé, le pedí si me hacía unos dibujos bien especiales para contar historias fantásticas a Terrícola y este es el resultado.

piedras de contar historias 1

¿A qué son una maravilla? Las hay que incluso tienen relieve, como el tejado de esta casita o las burbujas del pez. Espero que se aprecie bien en la foto.

BENEFICIOS DE LAS PIEDRAS DE CONTAR HISTORIAS:

  • Es una forma de acercar la naturaleza a nuestra hogar y de usar elementos naturales para jugar y disfrutar (sabéis que es una de mis debilidades).
  • Potencian la oralidad, la escucha y la concentración. No hay imágenes que seguir, como en un libro, hay que crearlas en la mente, lo cual es un ejercicio fantástico para desarrollar la imaginación.
  • Cuando es el niño el que explica la historia mejora el desarrollo del lenguaje.
  • Si las hacéis vosotros mismos, favorecen la creatividad (la forma más sencilla de pintarlas es con rotuladores permanentes).

En resumen, que son un recurso increíble. Yo estoy tan entusiasmada con ellas que creo que vendrán futuros posts, a medida que las vayamos usando.

FORMAS DE USAR LAS PIEDRAS DE CONTAR HISTORIAS:

Estas piedras son un recurso abierto, no hay una sola manera de usarlas. Se pueden improvisar e inventar cuántas formas se quieran, hoy te traigo 8 de ellas. Según si hay uno o varios niños, su edad, etc. será mejor una opción u otra, ¡eso ya lo dejo a vuestra elección!

1) El niño o la niña improvisa con la bolsa de piedras. Cuando son nuevas lo mejor es dejarles la bolsa y ver cómo las usan. Es la forma más sencilla pero también la más interesante para empezar. ¿Qué harán con ellas? Seguramente mirarán los dibujos primero, les dará tiempo de asimilar qué es cada uno y qué puede representar.

Una vez familiarizados con ellas es muy probable que se expliquen historias a sí mismos y que inventen múltiples juegos con ellas.

2) El narrador explica la historia según el orden en que van saliendo las piedras. Con todas las piedras dentro de una bolsa, el niño o la niña va sacando las piedras de una en una y el narrador (mamá, papá, la maestra…) va trazando una historia, que va girando y recorriendo nuevos caminos en función de las piedras que salen al azar.

3) El niño ordena las piedras de una forma predeterminada antes de empezar y el narrador va a seguir ese orden, que ya conoce de entrada, para trazar la historia. En esta forma hay menos improvisación, porqué conocemos de antemano el orden, pero ello nos da la oportunidad de tejer una historia más trabajada.

4) El niño narra la historia. Según la edad que tenga el peque, será él quién explique la historia, en función de las piedras que el adulto, otro niño o él mismo vaya sacando de la bolsita cerrada. Esta es la mejor opción para trabajar la propia imaginación del niño y potenciar la oralidad y el desarrollo del lenguaje.

5) El niño da pistas relacionadas con cada piedra que sale de la bolsa. Es decir, habrá un narrador pero el niño da una pista vinculada con la piedra que saca. Es una forma de tejer la historia entre el adulto y el niño. Esta versión me gusta especialmente porqué da la oportunidad al peque de dirigir un poco la historia hacia sus inquietudes o gustos personales, aunque no sea quién esté narrando el cuento.

6) Esconder las piedras de contar historias por el comedor de casa, el jardín, el bosque o dónde estemos. La historia se va trazando a medida que aparecen las piedras. Lo bueno es que como se busca cada piedra, una a una, hay intervalos de tiempo para que el narrador prepare mejor el siguiente paso. Esta es una opción más interactiva y más movida pero, evidentemente, los niños van a estar menos concentrados en la historia y más emocionados buscando piedras. Creo también está bien, ¿hay momentos para todo, no? 🙂

7) Todas las piedras están boca abajo. El narrador empieza a trazar una historia y… ostras, cada vez que no sabe como sigue… el peque le da la vuelta a una piedra y… la imagen ayuda a seguir la historia. Pero este narrador está hoy muy despistado… y va necesitando que de vez en cuando el niño gire alguna piedra para ofrecerle inspiración.

piedras decontar historias 2

8) Usar las piedras de contar historias con un grupo de niños. Cuando estamos con un grupo de varios niños podemos añadir nuevas formas. Por ejemplo, cada niño coge de entrada 2 o 3 piedras de la bolsa. Uno empieza contando la historia en relación a una de las piedras que ha sacado, después le toca el turno al de su lado, al otro, etc. Cuando ya se ha dado toda una vuelta, se empieza otra ronda con la segunda de las piedras que se sacaron.

Seguro que existen muchas otras formas de usar las “piedras de contar historias”, tantos como la imaginación nos deje alcanzar, pero para empezar creo que ya es bastante, ¿verdad?

Espero haberos animado a que tengáis vuestras propias “piedras de contar historias”, ya sea que las hagáis en casa o que las encargues a artistas como Pedramaris. Serán un regalo muy especial para tus peques, estoy segura.

¡Que disfrutéis contando mágicas historias!

Un abrazo, Clara.

Fuente:

APUNTES SOBRE EL CUENTO

Apuntes sobre «el cuento», un recurso cotidiano en las clases de Nivel Inicial. Un breve punteo de ideas a tener en cuenta sobre el mismo.

niños leyendo un cuento
  • Según Delaunay (1986): el cuento “abre a cada uno un universo distinto del suyo; invita a hacer viajes al pasado, o hacia lejanías que no conocen otros límites que los de la imaginación. Lo maravilloso, aquello de lo que cada uno tiene necesidad, es tan necesario cuando más niño o cuando más opresora es la realidad que le rodea”. Entonces, el cuento bajo todas sus forma facilita la adquisición del desarrollo personal y social, como también del lenguaje.
  • De la investigación “El cuento popular y su función social educadora en los niños del tercer ciclo de educación primaria de las instituciones educativas José Bernardo Alcedo y Germán Caro Ríos del distrito de Villa María del Triunfo” de Angulo (2004) se desprenden las siguientes conclusiones:
    • Los cuentos populares expresan en sus sentidos no solo los personajes que simbolizan nuestra cultura andina; sino  también los problemas centrales de nuestra realidad y como tal es vital su función social educadora. Los cuentos  populares son la esencia de nuestra cultura andina y como consecuencia camino fundamental para mejorar nuestra identidad cultural.
    • El cuento popular como instrumento de educación cumple una finalidad política e ideológica e incluso filosófica por que nos acerca a la concepción del mundo de creencias y tradiciones.
  • Posibles actividades para hacer después de la lectura de un cuento:
    • Hacer preguntas.
    • Recordar características de los personajes.
    • Re-narrar el cuento por medio de las imágenes.
    • Inventar un nuevo cuento por medio de las imágenes.
    • Inventar un nuevo cuento con los personajes.
    • Continuar con el cuento a partir del final.
    • Buscar finales diferentes.
    • Introducir nuevos personajes y describirlos.
    • Dibujo sobre el cuento.
    • Dibujar los personajes del cuento.
    • Recortar secuencias del cuento y ordenarlas.
    • Elaborar murales de los cuentos.
    • Construir un escenario para dramatizar el cuento.
    • Realizar marionetas o personajes en cartulina.
    • Modelar los personajes.
    • Dramatización con disfraces o marionetas/títeres.

Bebés lectores ¿Cómo leen los que aún no leen?

En esta entrada podrás encontrar el la publicación «Bebés lectores ¿Cómo leen los que aún no leen?» del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe. Una interesante publicación sobre como se desarrolla el proceso de lectura en la primera infancia.

bebé lectora

Editorial:

Como lo ha mostrado una gran cantidad de estudios académicos y científicos, la primera infancia es una etapa decisiva en el desarrollo del ser humano: durante los primeros años de vida se consolidan varias de las estructuras fundamentales que determinan el aprendizaje, el bienestar físico y emocional y la adquisición de habilidades sociales, entre otros aspectos. Esta evidencia muestra también la importancia de la lectura como medio para fortalecer los vínculos emocionales entre los adultos y los niños, como mecanismo de inserción en la cultura y como herramienta que les permite a los pequeños ampliar su comprensión de la realidad y asumir frente a ella una actitud crítica.
Aunque existe un consenso general sobre el hecho de que leer es una actividad altamente beneficiosa no solo para jóvenes y adultos, sino también para los niños, la lectura compartida de libros, la narración de historias y la transmisión de poemas, rondas y canciones infantiles pertenecientes a la tradición oral distan aún de ser, para un amplio sector de la población de los países iberoamericanos, prácticas habituales en los hogares y otros entornos en los que crecen los menores de seis años de edad.
Por ello, y atendiendo a su compromiso de incentivar el surgimiento de iniciativas encaminadas a desarrollar las habilidades comunicativas y de lectura desde la primera infancia, el CERLALC busca generar entre padres de familia, docentes, cuidadores y otros adultos interesados en la educación y el cuidado de los niños un conocimiento más amplio del rol crucial de la lectura en el desarrollo cognitivo y emocional de los menores, y de las múltiples caminos para el juego, la expresión y el aprendizaje que esta actividad abre
para ellos.
Los artículos que componen este dosier dan cuenta, desde diversas perspectivas, de la importancia de leer con los niños desde su más temprana edad y de desarrollar con ellos, en el contexto familiar y cotidiano, actividades en torno a la lectura de diversos textos. Adicionalmente, sus autores brindan una serie de referencias, recursos y herramientas para explorar con los más pequeños la riqueza de sentidos y posibilidades que ofrecen las diversas manifestaciones del lenguaje escrito y oral.

Marianne Ponsford
Directora

SITUACIONES DIDÁCTICAS EN LA ALFABETIZACIÓN INICIAL

Presentación de situaciones didácticas en la alfabetización inicial para tener en cuenta a la hora de planificar las clases de literatura.

niños manipulando libros - alfabetización inicial

LECTURA DE UN CUENTO Y APERTURA DE UN ESPACIO DE INTERCAMBIO:

Momentos:

Antes de leer:

► Disposición de los niños sentados en el piso.

► Presentación del libro: Título; Autor. Datos: origen, bibliografía, biografía; Dibujos; Cuentos que ya han leído del autor.

Durante la lectura:

► Muestra de imágenes.

► Establecer un acuerdo: «Primero escuchamos y observamos detenidamente y después hacemos comentarios».

► Señalar con el dedo todo lo que aparece en la página: título, autor, colección, editorial, ilustrador, etc.

► Lectura pausada, gestual, con diferentes tonos de voz.

Después de la lectura:

► Muestra de dibujos.

► Observación de la contratapa.

ELECCIÓN DE LIBROS, EXPLORACIÓN E INTERCAMBIO:

► La docente, con los niños sentados en ronda, extiende un mantel en medio dónde coloca libros de la biblioteca, algunos de los que ya leyeron y otros que no. Mientras los va colocando lee los títulos, autores e ilustradores para que los niños los reconozcan y comparen. Pueden explorar los rasgos que comparten los libros de una misma colección.

► Los niños eligen, de a uno, un libro para «leer» (mirar) y después deben juntarse con un compañero para compartir lo que descubrieron en los libros.

Exploración individual:

► Pueden elegir cualquier lugar de la sala y posición: sentados en las sillas, en el piso, parados, en los rincones, etc.

► Pueden pedir que se les lean fragmentos.

► La docente les puede preguntar por qué han elegido ese libro, qué les parece; pedirle que describan las imágenes o que busque tal parte de la historia para poder leerla.

Intercambio entre compañeros:

► De a dos o en grupos pequeños deben mostrarse los libros y comentar la historia.

Intercambio colectivo:

► Cada uno explica porqué eligió el libro y leen una parte.

► La docente puede intervenir preguntando: qué descubriste, qué parte te gustó; mostrar las imágenes; pedir que anticipen las situaciones en base a las imágenes.

► Se puede seleccionar uno para leer completo.

► En caso de ser muchos niños se puede dejar la actividad para el día siguiente u otro momento: «Hubo libros que no pudimos ver hoy que los vamos a ver mañana».

El terror en la literatura infantil

¿Para qué sirven los monstruos? El encanto del terror.

Cuál es el papel de el terror en literatura infantil, cómo narramos este tipo de historias, es necesario contar este tipo de historias a los más pequeños. Monstruos clásicos actualizados, fantasmas tradicionales y renovados, casas abandonadas y gritos de medianoche permiten a los chicos proyectar sus miedos y vivirlos a salvo, en relatos que hoy buscan incorporar nuevos temores y apelan al humor.

El artículo «¿Para qué sirven los monstruos? El encanto del terror» que se reproduce a continuación fue presentado por Gabriela Baby para el diario La Nación el 12 de Junio de 2016.


Desde la Antigüedad hasta el presente, los adultos cuentan a sus hijos historias construidas con situaciones y escenas terroríficas. Mitos de dioses malvados y crueles, niños abandonados en el bosque, madrastras envidiosas y asesinas, y caperucitas rojas de diversas épocas siempre a punto de ser masticadas por el lobo feroz. Consolidados por las versiones de los hermanos Grimm y de Charles Perrault, versionados por otros autores y el cine de Disney, los chicos escuchan, leen y miran en las pantallas historias terribles, a las que también se han sumado nuevos monstruos y vampiros remixados. En el siglo XXI, los cuentos de terror gozan de excelente salud.

niña con monstruo
Ilustración de Pablo Bernasconi

«Siempre fui entusiasta del terror. Desde niño adquirí ese gusto por el miedo, principalmente por el cine y la televisión, seguramente porque de una manera muy intuitiva sabía que no corría ningún peligro y que la adrenalina producida en la sala de tu casa no sólo es una droga buena sino también inofensiva», dice Toño Malpica, escritor de literatura infantil mexicano que publicó, entre otros títulos, Siete esqueletos decapitados (Océano). Su primer cuento del género, «Abaddon Tenebrae», trata de un juego de computadora maldito y fue publicado en una antología de varios autores titulada Siete habitaciones a oscuras (Alfaguara). «Cuando escribí ? Abaddon Tenebrae’, lo hice como suelo escribir gran parte de mi obra: tratando de llegar a un texto que a mí mismo, como adulto, me guste leer, pero sin dejar de pensar en ese Toño niño que bien podría sentirse fascinado con dicha lectura. Porque hablando de terror, me gusta mucho esa palabra: fascinación. Eso que te atrapa, independientemente de que sea hermoso o terrible, y no puedes dejar de mirar aunque quieras dejar de hacerlo. Creo que en el terror hay que buscar fascinar.»

La pregunta por la fascinación que provoca el género es tan antigua como las historias de brujas: «Sigmund Freud se hizo esta misma pregunta y se respondió que esa atracción se produce porque es al otro al que le pasan las cosas. Es decir, los lectores o espectadores de los relatos de terror quedamos afuera, a salvo», dice Joana Rowinski, psicóloga infantil.

Acompañado por papá o mamá, el niño que lee -o al que le leen- queda a salvo de hechizos, castigos y madrastras horribles. «En los cuentos de terror el niño proyecta en forma inconsciente sus temores, sus miedos, su angustia, su dolor, su enojo que, mediante la ficción, se hacen tolerables y permiten hacer frente a la realidad», resume Rowinski.

Pero además de situar los hechos en lugares o tiempos lejanos, los cuentos clásicos despliegan significados infinitos a través de sus conocidas y estudiadas funciones: el conflicto de apariencia irremediable, la prohibición como motor de una transgresión, el desafío, las pruebas del héroe, la amenaza de vida, el objeto mágico, la posibilidad de encontrar aliados, la boda y el final feliz, entre otras figuras, todas analizadas por Vladimir Propp en Morfología del cuento (Fundamentos), un clásico de la teoría literaria. A través de estas funciones, los cuentos clásicos permiten proyectar los miedos (también clásicos) del lector pequeño: «El miedo a la oscuridad, a la muerte, a ser devorado, a ser abandonado por los padres cuando nace un hermano: cada lector arma a través de las escenas de ficción su propia lectura, que además siempre se resuelve con un final feliz», dice Judith Rodríguez, psicóloga especialista en infancia, que alienta a seguir leyendo historias de hadas y ogros. «Los cuentos clásicos también instalan un juego, un ?como si’, que permite armar una realidad diferente desde el relato. En ese sentido el juego y las ficciones infantiles como parte del juego constituyen sujeto», dice la especialista.

Tanto miedo que da risa

Si se sabe que traduttore, traditore, entonces ¿qué decir del escritor de nuevas versiones? Los cuentos tradicionales -crueles y crudos- sufrieron muchas transformaciones. Antes de Perrault, en versiones rurales, Caperucita se acostaba en la cama con el lobo y había cierto placer ambiguo en esa escena (que se puede observar en las ilustraciones de Gustave Doré, por ejemplo). También en antiguas versiones, del siglo XV o XVI, la chica del abrigo rojo era comida a pedazos por el lobo. Se sabe también que en interpretaciones previas a las de Disney y Perrault, la Bella Durmiente, mientras dormía, era violada por un cazador y luego despertada por uno de sus hijos recién nacidos. Por supuesto que estas versiones fueron dulcificadas y adaptadas al público infantil, primero por Perrault y los Grimm, y luego por otros autores.

Dulcifcar o ablandar los terrores puede ser un gesto necesario pero a la vez riesgoso. Así lo entiende Ana Garralón, especialista en literatura infantil: «Yo creo que ahora mismo no hay libros de terror. La mayoría de libros de monstruos y criaturas similares están descafeinados (sin simbología, sin ambiente, sin nada de terror). Usan palabras propias del género porque saben que son asuntos que gustan a los niños y venden», dice Garralón, autora de Historia portátil de la literatura infantil (Anaya). Allí señala: «La paulatina depuración de elementos de terror en los cuentos populares para niños ha ido en paralelo con un concepto ingenuo y sobreprotector de la infancia. Los temas horrorosos, los detalles procaces y cruentos se han ido disolviendo lentamente en una prosa con pretensiones de suavizar acontecimientos que, se piensa, pueden traumatizar a los más pequeños. De esta manera, lobos, brujas, duendes, ogros, dragones y monstruos han pasado a un estadio de buenos bichos que, en lugar de suscitar miedo o inquietud provocan la risa, incluso la pena».

Depurados y con monstruos simpáticos, los cuentos de terror pueden tematizar el miedo desde una nueva perspectiva. «Me resulta difícil hacer generalizaciones», dice Ricardo Mariño, escritor de literatura infantil. «Pero encuentro que hay textos para chicos que son una especie de fraude emocional, en el sentido de que prometen miedo (algo que el chico quiere experimentar con la ficción) y no cumplen aunque nombren monstruos y fantasmas. Hay cierta sobreprotección del lector que debilita muchos intentos, porque se acomodan a cierta mirada ?maternalizante’ que dice que no habría que asustar a los chicos. Entiendo que el tema merece ser pensado en cada caso, pero en principio reivindico la experiencia de pasar por el miedo en ficciones», dice el autor de cuentos como «El hombre sin cabeza», donde logra teorizar sobre el género, poner notas de humor y cerrar con un final inquietante. «Distinto es tomar el terror como tema para ser tratado desde el humor. En este caso, se trata de cuentos que no se proponen asustar al lector sino divertirlo», aclara Mariño, que en su libro El colectivo fantasma (Alfaguara), despliega una serie de historias desopilantes sobre muertos enterrados en un mismo cementerio.

Para María Luján Picabea, autora de Todo lo que necesitás saber sobre literatura para la infancia (Paidós), hay cuentos actuales y para chicos muy chicos (propios del libro álbum) que entran profundamente en el terror y el miedo. «Lo que hay antes de que haya algo (Pequeño Editor), de Liniers; La camisa fantasma (Capital Intelectual) de Roberta Iannamico y Max Cachimba, entre otros ejemplos, proponen a los lectores la experiencia del miedo. En general, la literatura infantil en la actualidad enfrenta a los chicos con todos los temas: la muerte, la pobreza, la desaparición de personas, las migraciones; también el sexo es tema a partir de historias que cuentan diversas relaciones de pareja, por ejemplo. Sin embargo, la forma del tratamiento actual del terror es otra, distinta de antes: hay más humor, más ironía sobre el terror, pero no porque se quiera subestimar al lector o suavizar el texto, sino que es una veta que hemos encontrado. Porque el humor da ciertas licencias: si te podés reír no asusta tanto, pero sí un poco, porque el humor del terror provoca una risa nerviosa. Nos reímos, pero el miedo está.»

La realidad más terrible

Lo siniestro, lo que espanta y a la vez atrae, eso terrible que no podemos dejar de mirar ha sido estudiado por el padre del psicoanálisis en detalle. En «Lo siniestro», Sigmund Freud analiza la etimología de la palabra (Unheimlich en alemán) y señala que siniestro es «algo familiar, conocido pero a la vez oculto, que de pronto se revela como ominoso, extraño». Los ejemplos amplían la definición: siniestro es el cadáver del ser amado que es y no es la persona querida o el recuerdo de aquel trauma infantil que se ha olvidado y sin embargo regresa y perturba. Lo familiar con un cariz inquietante, perturbador. Y la literatura de terror, para chicos y también para grandes, abreva en esta ambigüedad conocido-desconocido para jugar su juego.

En Terror en sexto B (Alfaguara), la autora colombiana Yolanda Reyes narra aventuras de terror situadas en la escuela. En El globo (Fondo de Cultura Económica), de Isol, la madre de la protagonista se torna un monstruo terrible. Los hechos malditos y los monstruos no son propiedad exclusiva de «reinos muy lejanos» ni pertenecen solamente al «había una vez». ¿La realidad engendra terrores contemporáneos?

«El terror en la literatura infantil hizo furor durante los años ochenta en la Argentina», sostiene Garralón en su Historia portátil? Allí comenta en detalle el libro de Elsa Bornemann, Socorro (Alfaguara), publicado en esos años: «En estos relatos de terror aparecen los verdaderos fantasmas de la reciente historia argentina: la crueldad, el sadismo, desapariciones, secuestros, terrorismo, monstruos que se devoran a sí mismos, pánico, complicidad en el silencio, muerte y desolación. De este modo, la metáfora y la alegoría dominan la lectura de cuentos que no transitan el terror clásico, pero tampoco resignan la finalidad propia del género: provocar miedo».

Para Mariño, también los terrores se actualizan y dialogan con el contexto social: «En algunos casos cambia la escenografía y también se incorporan novedades de época como la clonación, la manipulación genética o cualquier otro fenómeno más o menos real o posible que para el común de la gente incluya algún resto inquietante. Nuevos escenarios que metaforizan con mayor potencia ?la soledad’ en el espacio exterior, o el temor a los ?otros’ en los extraterrestres o ?la invasión al yo’ a través de la realidad virtual. Estas escenas permiten una nueva puesta en texto de la matriz estable del terror, que es la del personaje inerme ante una potencia amenazante y sin límites», dice Mariño.

Para Malpica, en cambio, la realidad no tiene nada que ver con las temáticas propias del género ni con su momento de (supuesto) auge: «No creo que la literatura de terror se ponga de moda cuando el terror se hace más presente en la vida real. Aunque es cierto que hay autores que abrevan mucho en la nota roja para escribir, tampoco creo que eso les consiga un éxito automático. Por el contrario, pienso que la responsabilidad de plasmar algo que valga la pena de ser leído es mayor y el desafío también es más grande».

En el borde sutil entre asustar pero no demasiado -y según la edad-, y tensionado por una realidad siempre novedosa, el terror en literatura infantil propone abordar todos los temas con un tratamiento cada vez más original. Y sigue convocando a los chicos a la repetición de la antigua ceremonia: abrir el libro para salir a jugar.

Libros recomendados

Para compartir antes de dormir

Una cama para tres, de Yolanda Reyes (Alfaguara)

Lo que hay antes de que haya algo, Liniers (Pequeño editor)

Secretos de familiaEl globo, de Isol. (Fondo de Cultura Económica).

La camisa fantasma, Roberta Iannamico (Capital Intelectual)

Miedo, Graciela Cabal (Sudamericana)

La noche de los ruidos, Estela Smania (Sudamericana)

Para reírse de los monstruos

Los monstruos ya no asustan, de Javier Peña (Calibroscopio)

Cuentos disparatados de monstruos, de Gabriela Keselman (Ediciones SM)

El colectivo fantasma y otros cuentos del cementerio, de Ricardo Mariño (Ed.Atlántida)

Para los que leen solos

El hombre sin cabeza y otros cuentos (Atlántida) de Ricardo Mariño

La casa maldita y El regreso a la casa maldita (novelas) (Alfaguara) de Ricardo Mariño

La fábrica del terrorLos seres extrañosLos devoradores (Alfaguara) de Ana María Shua

Siete esqueletos decapitados, Toño Malpica (Océano Travesía)

Siete habitaciones a oscuras, Toño Malpica y otros autores. Antología. (Norma Editorial)

La piel del miedo, Sebastián Pedrozo (Alfagaura)

Queridos monstruos y Socorro de Elsa Isabel Bornemann (Alfaguara)

Terrores nocturnos, de María Brandán Aráoz. (Alfaguara)

Ángeles y demonios, de Jorge Accame (Alfaguara)

Universales

Dedos en la nuca, Antología. (Ediciones SM). Autores varios

Noches de pesadilla (Antología de cuentos de terror). (Alfaguara) Prólogo de Marcelo Birmajer

Terroríficos (cuentos tradicionales adaptados y compilados por Ana María Shua) (Emecé)

Gabriela Baby

Entrada original:

https://www.lanacion.com.ar/1907507-para-que-sirven-los-monstruos-el-encanto-del-terror

Cuento «Por cuatro esquinitas de nada»

Presentación del Cuento «Por cuatro esquinitas de nada» de Jérôme Ruillier, excelente material para trabajar la diversidad. Pueden descargarlo en PDF o visualizar su narración.

portada por cuatro esquinitas de nada

Cuadradito quiere jugar en casa de sus amigos Redonditos, pero no pasa por la puerta porque… ¡La puerta es redonda como sus amigos! «¡Tendremos que recortarte las esquinas!», le dicen los redonditos. «¡Oh, no! –dice Cuadradito– ¡Me dolería mucho!» ¿Qué podemos hacer? Cuadradito es diferente. Nunca será redondo. Un libro sobre la amistad, la diferencia y la exclusión con una propuesta gráfica muy original. De 3 años en adelante.

Sorprendentes bibliotecas infantiles

Presentamos una selección de Bibliotecas Infantiles sorprendentes presentadas por Elesapiens, inspiradores espacios que han conseguido crear una nueva relación entre los libros y los niños.

Como nos cuenta Amanda Lonergan – una escritora infantil- en su blog, «hoy las bibliotecas tienen que competir con videojuegos, escaladas, combate con láser, centros científicos, mundos de Harry Potter y Peppa Pig». Los niños deberían querer ir a las bibliotecas una y más veces, pero ¿Cómo pueden evitar estos espacios ser aburridos y redundantes?

My Tree House Library, Singapur

biblioteca infantil my tree house


Ubicada en el sótano de la Biblioteca Nacional de Singapur, My Tree House (Mi Casa en el Árbol) es la primera biblioteca ecológica para niños del mundo. Esto significa que se ha construido sólo con materiales reciclables, incluyendo 3000 botellas de plástico reciclado recogidas en las escuelas públicas. Estas botellas simulan la copa del árbol al tiempo que cumplen la función de la lámpara.

biblioteca infantil my tree house

La Biblioteca de Muyinga, Burundi

Diseñada por BC Architects, esta biblioteca forma parte de una futura escuela de inserción para niños sordos. Construida con materiales de origen local como madera, bloques de barro o cuerda, la biblioteca incluye una increíble hamaca hecha a mano donde los niños pueden leer y dejar que su imaginación vuele.

La Biblioteca de Muyinga
La Biblioteca de Muyinga
La Biblioteca de Muyinga

Librería de la Escuela de la Fundación Stephen Perse, Saffron Walden, RU

Librería de la Escuela de la Fundación Stephen Perse

La Fundación Stephen Rerse quería crear un espacio de aprendizaje innovador específicamente para la lectura y la narración de cuentos. El diseño está inspirado en libros, letras y palabras de gran tamaño, e incluye el «Árbol del Conocimiento», un espacio multifuncional que integra tecnologías interactivas.

Librería de la Escuela de la Fundación Stephen Perse

Biblioteca de Brentwood, Tennessee, EEUU

Biblioteca de Brentwood

Un increíble mundo de fantasía da la bienvenida a los visitantes de la zona infantil de la Biblioteca Brentwood. Libros de gran tamaño, árboles enrraizados y un montón de rincones acogedores y llenos de sorpresas donde los niños pueden perderse mientras disfrutan de la lectura.

Biblioteca de Brentwood
Biblioteca de Brentwood

Biblioteca Pública de Hjørring, Dinamarca

Bosch & Fjord son los diseñadores de esta biblioteca en la que han creado esta interesante estructura de espacios conectados a través de una larga cinta roja que atraviesa las diferentes áreas. El concepto de esta biblioteca busca fomentar el juego, las sorpresas y sobre todo ser un lugar para estar.

Biblioteca Pública de Hjørring
Biblioteca Pública de Hjørring
Biblioteca Pública de Hjørring

Biblioteca de Soneva Kiri, Isla de Koh Kood, Tailandia

Biblioteca de Soneva Kiri

La Biblioteca Soneva Kiri es el país de maravillas para niños en los árboles. Como parte de un complejo hotelero en la isla Koh Kood, este espacio ha sido construido principalmente con bambú y ofrece experiencias significativas basadas en la ecología, el entretenimiento y la educación para niños.

Biblioteca de Soneva Kiri

Librería Poplar, Beijin

Diseñado por Sako Architects, Poplar es más bien una librería y no una biblioteca, pero su diseño es tan fascinante que no hemos podido resistir la tentación de incluirla en nuestra selección.

El espacio se compone de una sala de eventos en el primer piso y la tienda de libros en el segundo piso, ambos conectados con cintas multicolores que corren a través de las diferentes áreas y crean espacios que fomentan la curiosidad de los niños.

Librería Poplar
Librería Poplar
Librería Poplar

Las fotografías y referencias proceden de: https://amandalonergan.wordpress.com/tag/brentwood-library/ •  http://www.americanconstructors.us/projects/brentwood-library/ • https://emsalcove.wordpress.com/2012/02/12/library-love-brentwood-library/ • http://professionalbooknerd.tumblr.com/post/97513661856/littledallilasbookshelf-brentwood-library • http://runefjord.dk/portfolio/hjoerring-hovedbibliotek/ • http://www.lammhultsbiblioteksdesign.com/projects/projects/denmark/hjorring/hjorring-public-library • http://www.librarybuildings.info/denmark/hjorring-library-metropol • http://www.chadwickdryerclarke.co.uk/knowledge_tree.html# • https://www.architecture.com/FindAnArchitect/ArchitectPractices/ChadwickDryerClarkeLtd/Projects/storytellingspace-138740.aspx • http://www.archdaily.com/467129/library-of-muyinga-bc-architects • http://architectism.com/wonderful-poplar-library-by-sako-architects/ • http://www.sako.co.jp/main/en/pj-pop1.html • https://www.nccs.gov.sg/climatechallenge/issue06/ask-dr-green.html

Ver la entrada original en: Las bibliotecas infantiles más sorprendentes del mundo

«La Edad de Oro» de José Martí

«La Edad de Oro» – De José Martí «a los niños de América».

En esta oportunidad me gustaría compartir con ustedes el periódico «La Edad de Oro» realizado por José Martí para «los niños de América».

la edad de oro de josé martí tapa

A continuación la dedicatoria:  A los niños que lean “La Edad de Oro” por José Martí:

Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre. Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieran saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora.

Para eso se publica La Edad de Oro: para que los niños americanos sepan como se vivía antes, y se vive hoy, en América, y en las demás tierras; y cómo se hacen tantas cosas de cristal y de hierro, y las máquinas de vapor, y los puentes colgantes, y la luz eléctrica; para que cuando el niño vea una piedra de color sepa porqué tiene colores la piedra, y que quiere decir cada color; para que el niño conozca los libros famosos donde se cuentan las batallas y las religiones de los pueblos antiguos. Les hablaremos de todo lo que se hace en los talleres, donde suceden cosas más raras e interesantes que en los cuentos de magia, y son magia de verdad, más linda que la otra: y les diremos lo que se sabe del cielo, y de lo hondo del mar y de la tierra; y les contaremos cuentos de risa y novelas de niños, para cuando hayan estudiado mucho, o jugado mucho, y quieran descansar. Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón.

Cuando un niño quiera saber algo que no este en La Edad de Oro, escríbanos como si nos hubiera conocido siempre, que nosotros le contestaremos. No importa que la carta venga con faltas de ortografía. Lo que importa es que el niño quiera saber. Y si la carta está bien escrita, la publicaremos en nuestro correo con la firma al pie, para que se sepa que es niño que vale. Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían. Por eso La Edad de Oro va a tener cada seis meses una competencia, y el niño que le mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo, recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de La Edad de Oro en que se publique su composición, que será sobre cosas de su edad, para que puedan escribirla bien porque para escribir bien una cosa hay que saber de ella mucho. Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros.

Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quien hablar, porque las mujeres de la casa no sepan contarle más que de diversiones y de modas. Pero hay cosas muy delicadas y tiernas que las niñas entienden mejor, y para ellas las escribiremos de modo que les gusten; porque La Edad de Oro tiene su mago en la casa, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando por entre las flores. Les diremos cosas así, como para que las leyesen los colibríes si supiesen leer. Y les diremos cómo se hace una hebra de hilo, cómo nace una violeta, cómo se fabrica una aguja, cómo tejen las viejecitas de Italia los encajes. Las niñas también pueden escribirnos sus cartas, y preguntarnos cuanto quieran saber, y mandarnos sus composiciones para la competencia cada seis meses. ¡De seguro que van a ganar las niñas!

Lo que queremos es que los niños sean felices, como los hermanitos de nuestro grabado; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: «¡Este hombre de La Edad de Oro fue mi amigo!»

Podrán encontrarlo en el siguiente link: 

http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/oro/index.htm

Cuento «El monstruo de colores»

Aquí les dejó el bellísimo cuento: «El monstruo de colores» de Ana Llenas, que descubrí hace unos días para trabajar las emociones con los niños.

«El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa. Se ha hecho un lío con las emociones y ahora le toca deshacer el embrollo. Una historia sencilla y divertida, que introducirá a pequeños y a mayores en el fascinante lenguaje de las emociones».

tapa cuento el monstruo de colores

Cuento en PDF para descargar:

Recursos para trabajar el Cuento: «El monstruo de colores» en la Sala:

Web de la autora:

http://www.annallenas.com/index.html