Reflexión: «La niñez» por Jorge Marín

Una breve reflexión de Jorge Marín acerca de la niñez actual, para que cada uno pueda pensar desde su lugar como padre o docente y sacar sus propias conclusiones.

niños jugando
Niña y niño jugando con muñecos

La terrible niñez, las imágenes que quedan, la experiencia que no se toma en serio, el facilismo de la aceptación de transitar en un juego, a veces sin estar jugando. ¿Y cómo avisar de esos momentos? Nada más que un niño es poco para quedarse en el tiempo. Ni que planteos, ni que raros vuelos, la minoridad no se legisla con estudios profundos, simplemente se declara zona de exclusión. El poder de la escuela decide el futuro, arbitrariamente lanzados a un ámbito fortuito, los acomodamos al destino. Se desprende uno de los hijos y los encomienda a los docentes, que estudiaron para algo. Bastante simple el camino, en un punto la sociedad debe inspirar confianza, la instrucción en un grupo de pertenencia azaroso no se cuestiona. Ahí van los niños, en el primer horario que amolda, en la primera obligación de la vida, que no solo te instruye, te hace sentir prisionero de un horario, de una rutina que no se puede cuestionar.

Son pocos los recuerdos que quedan de la niñez terrible, todo ese período que precede al uniforme. Y sin pretender la suerte del memorioso Funes, al que le llevaba veinticuatro horas recordar un día de su vida, sería bueno cliquear momentos en la memoria y resucitarlos para entender mejor el presente. Seguramente que la sabia naturaleza por alguna razón nos hizo olvidadizos, tal vez hubiéramos abusado de un beneficio semejante, descuidando así nuestro presente. ¿Qué sería del hombre sin su sombra? Sin su incertidumbre y su misterio, sin su inconsciencia y sin sus sueños.

La terrible niñez, la plenitud del loco bajito,  el momento que mas adeuda nuestra memoria.

Ahí van los niños… atájenlos…por favor!

Maltrato infantil y educación

no al maltrato

En la actualidad está muy vigente el problema del maltrato infantil. Millones de niños viven sometidos a trabajos forzados, prostitución, hambre, frío, careciendo de educación y atención médica por irresponsabilidad social y familiar, y se agrava constantemente la situación por el empeoramiento de las condiciones de vida, incremento de la pobreza, drogadicción, alcoholismo y delincuencia, sometiéndosele cada vez más a violentas formas de castigo corporal físico, o a las más sutiles torturas psicológicas, negligencias y negación de sus más elementales derechos.

La familia como eje central de la vida y la sociedad es la responsable del desarrollo de los niños. Contradiciendo mitos, la violencia familiar existe en todas las clases sociales y provoca un grave y profundo deterioro de la misma.

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